Seguridad Alimentaria y NutriciÓn Infantil


Infancia sin Fronteras desarrolla proyectos educativos en países subdesarrollados, vinculados a estas escuelas funcionan una serie de comedores infantiles que ofrecen un menú diario equilibrado, elaborado por un nutricionista, y que trata de suplir las deficiencias de proteínas y vitaminas que normalmente tiene la dieta de las familias con bajos recursos en la mayoría de los países menos desarrollados. Personal local elabora los menús diariamente con materias primas de calidad y se entrega a los niños/as en varios turnos para poder atender al mayor espectro poblacional posible. Además de combatir la propia desnutrición y la morbilidad asociada a ésta, una correcta alimentación contribuye a mejorar el rendimiento escolar y las condiciones de socialización de la infancia.

Personal médico realiza un seguimiento periódico del estado nutricional de los niños que asisten a nuestros comedores y establecen proyectos nutricionales estandarizados por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la situación nutricional de cada niño, y en caso de necesidad, se procede a implementar un plan complementario de entrega de micronutrientes, desparasitación, etc., hasta normalizar su situación.

Mediante la creación de huertos o jardines escolares pretendemos obtener varios resultados encadenados: mejorar la dieta de los menores, establecer hábitos alimenticios saludables, y formar a las nuevas generaciones en prácticas productivas no agresivas, sostenibles y adecuadas al entorno. En los huertos, son los propios niños, ayudados por el personal docente, los que realizan las tareas y cuidados diarios: siembra, riego, poda, abonado, cosecha, etc. Otra meta del proyecto es que las familias de los niños repliquen estos métodos en sus tierras, mejorando así la productividad y diversificación de sus labores.

Cuando las circunstancias extremas de desnutrición así lo aconsejan, se establecen operativos de recuperación nutricional destinados a obtener un fuerte impacto nutricional en un breve plazo de tiempo. Además del seguimiento de peso y talla, el pilar de estos programas suele ser la entrega de raciones hipercalóricas de alimento a cada uno de los niños admitidos en el programa. Transcurrido un tiempo, si el niño supera los parámetros de peso/talla, peso/edad, etc., establecidos según protocolos oficiales, abandona el programa. Este tipo de intervenciones suele estar indicada para salvar circunstancias negativas extraordinarias como sequías, plagas, etc.


Podemos resumir los beneficios de un sistema de seguridad alimentaria infantil basado en comedores diarios en los siguientes:

1) Ayuda a proporcionar a los niños una dieta más equilibrada, garantizando la presencia de distintos tipos de vitaminas y proteínas en la ingesta diaria.

2) Al estar vinculados a escuelas (bien de la propia ONG o públicas de cada país), se convierten en una herramienta básica para mejorar el rendimiento escolar de los alumnos.

3) Relacionado con el anterior, podemos decir que también sirve para luchar contra la deserción escolar, ya que los padres encuentran un mayor incentivo en llevar a sus hijos a la escuela en lugar de usarlos como medio productivo.

4) Por último, sirven para liberar buena parte de los recursos familiares, de modo que estas familias puedan acceder a otras necesidades antes privadas: medicamentos, ropa, medios productivos, etc.









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