Y DESPUÉS DE DOS AÑOS… SEGUIMOS TRABAJANDO CON LA MISMA ILUSIÓN Y CON LAS MISMAS NECESIDADES
Tras dos años de irrupción en la zona devastada por el seísmo, Infancia sin Fronteras sigue trabajando en el país de manera ininterrumpida. El camino hasta aquí no ha sido fácil, pero con la ayuda de la sociedad española en la distancia y con agentes locales sobre el terreno hemos ido salvando obstáculos que nos han permitido asistir a un gran número de familias y cuidando de sus menores en diferentes campamentos de desplazados.
La reconstrucción prácticamente no ha avanzado, y mientras tanto 1,3 millones de personas continúan sobreviviendo en campamentos con unas deleznables condiciones de seguridad e higiene.
Después del obligado traslado de las familias del campamento Duval 26, al que asistimos desde el comienzo de nuestra andadura en Haití, a un terreno en el barrio de Onaville, nuestro equipo comenzó a dar apoyo a otros dos campamentos -CASM y APAD- que albergan un total de 620 familias. Junto con el reparto de kits de higiene y alimento, estamos desarrollando acciones combinadas con el personal sanitario de la MINUSTAH, concretamente con el batallón peruano, que nos presta apoyo logístico y de seguridad desde el comienzo de la emergencia.
Los niños que se encuentran solos, nuestra gran preocupación para este año
Cifras no oficiales hablan de un 75% de menores abandonados o en situación de orfandad en el área de Puerto Príncipe. Si a esto se le une el vacío de poder que ha vivido Haití durante todos estos meses y la destrucción de multitud de infraestructuras tras el terremoto, nos encontramos con que la situación a la que se enfrenta la infancia es la más delicada del país. Es por ello, que estos niños han ocupado gran parte de nuestras sinergias en la última etapa y el desarrollo de nuevos proyectos ha ido enfocado en la asistencia a estos menores. Nuestros planes de trabajo pasan por seguir luchando por los derechos y las condiciones de vida de los niños en esta situación.
Como consecuencia del trabajo directo con la población local durante estos meses, el personal expatriado de Infancia sin Fronteras pudo identificar tres centros severamente dañados por el terremoto pero que con todas las dificultades posibles seguían luchando por atender a la población infantil más pobre, e incluso acogiendo a un creciente número de niños y niñas en situación de orfandad y abandono.
Estos centros, gestionados por pequeñas organizaciones locales, tratan de cubrir el vacío causado por la falta de infraestructuras sociales públicas para el cuidado de las personas con riesgo de exclusión social. En concreto se trata de los centros: Centre d’Encadrement d’Enfant de la Croix des Bouquets (CEECB) ; Orphelinat Esperance des Enfants (OEE) y Organisation Bon Samaritain (OBS).
Nuestro apoyo a estos centros se basan en :
En esta línea de trabajo se inscribe la campaña impulsada por Cadena Dial y el programa “Atrévete”, dirigido y presentado por Oscar Martínez: “El Hogar de los Atrevidos”.
El proyecto permitirá a los más de 200 niños/as en situación de orfandad y extrema pobreza, vinculados a estos centros, tener un cobijo seguro e higiénico, educación, asistencia médica y nutricional a través de la creación de nuevas infraestructuras (instalación de módulos semipermanentes y antisísmicos), la dotación de los equipos y materiales necesarios, y la contratación de los RRHH adecuados.
La prevención del cólera, en nuestros planes de trabajo
Hoy en día, Puerto Príncipe es una gran bolsa de pobreza con unas condiciones de salubridad prácticamente inexistentes. Este es, sin duda, el caldo de cultivo idóneo para la aparición de epidemias, y lo que hasta hace poco era un temor el 21 de octubre se convirtió en una amenaza real, cuando el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos confirmó que los casos de enfermedades diarreicas agudas reportados por los hospitales de la región de Artibonite, al norte del país, se debían al cólera.
La aparición en la primera semana de noviembre del Huracán Tomás, que inundó ciudades como Leogane y muchos barrios de la capital, fue un flaco favor para los esfuerzos de contener la expansión de la epidemia
Con la irrupción del cólera nuestros esfuerzos se redireccionaron en esta línea, y desarrollamos un plan de contingencia diseñado para luchar contra la epidemia, sobre todo, evitando su contagio. Gestionamos, en colaboración con Farmacéuticos sin Fronteras, la provisión de 500 kits compuestos por los materiales necesarios para tratar la enfermedad y una planta potabilizadora con capacidad para tratar 150.000 litros diarios de agua, que partieron hacía Puerto Príncipe en el mes de diciembre.
Con esto se pretende mejorar el abastecimiento de agua potable en los campamentos de desplazados donde trabajamos, así como en los diferentes centros del programa de apoyo a la población en situación de abandono. Esta, sin duda, junto con una correcta sensibilización en usos higiénicos, es una acción necesaria para tratar de prevenir el contagio entre las familias que habitan estos campamentos. También se creará un centro de abastecimiento para los centros de tratamiento del cólera que ahora mismo funcionan en Puerto Príncipe y alrededores, tratando de reducir la mortalidad de la enfermedad.
Nuevos envíos de ayuda humanitaria
Seguimos enviando ayuda humanitaria compuesta por alimentos y enseres de primera necesidad, donaciones efectuadas por la sociedad española, con especial mención a la Comunidad de Valencia, que colaboró con la recepción de donaciones y el posterior envío que conformó una carga de 26 toneladas de alimentos y medicamentos, entre otros.
TEMBLÓ LA TIERRA Y COMENZÓ NUESTRO TRABAJO EN HAITÍ
Nuestros cooperantes detectaron sobre el terreno unas carencias enormes en los centros hospitalarios de los cuales recibimos petición expresa de colaboración: “Llegamos a presenciar amputaciones sin anestesia, vimos morir a personas por falta de antibióticos y a un cirujano operar con una cuchilla de afeitar.”
En la fase extrema de emergencia, nuestros expertos en logística y técnicos de proyectos experimentados, junto con personal médico se desplazaron a la zona cargados de medicamentos y material sanitario (hasta 3.450 kilos) para realizar labores sanitarias sobre el terreno. Para dar respuesta inmediata a las alarmantes situaciones, Infancia sin Fronteras, apoyada por la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTHA), diseñó un puente aéreo para hacer llegar parte de este material a los hospitales de Santa Teresa, en Miragoane; el hospital Boneffin, en Les Cayes; la clínica gestionada por la Parroquia Medalla de los Milagros, en Tabarre, y al Centro de Salud de Ganthier. También respaldamos estas labores en hospitales y orfanatos de Santo Domingo.
Gracias a una campaña conjunta con Mensajeros de la Paz y El Programa de Ana Rosa se consiguieron recursos económicos para financiar los diferentes proyectos planteados para asistir a los damnificados, y la sociedad española respondió de modo ejemplarizante a esta campaña: ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS POR VUESTRA HUMANIDAD!
Nuestro primer cometido fue recoger a niños que se veían en la calle sin tener un lugar a donde ir tras haber recibido un alta hospitalaria. Para estos niños habilitamos una casa alquilada y fueron llegando de manera paulatina al Hogar El Refugio donde les dábamos cobijo, alimentación y cuidados médicos y afectivos. Afortunadamente, este hogar que cumplió su cometido de emergencia despidió a los niños acogidos que ya se encuentran con sus familiares en Haití y con una exitosa recuperación sanitaria y psíquica. Todos los niños que convivieron en el Hogar El Refugio y sus circunstancias personales han dejado huella en nuestros corazones.
Identificamos campamentos que surgieron de manera espontánea de la población desplazada de Puerto Príncipe donde la ayuda de Infancia sin Fronteras podría llegar a muchas familias. De este modo, nos establecimos en dos campamentos: en Croix Des Bouquets y en Tabarre, desde donde asistimos a más de 3.000 personas diariamente. Les ofrecemos cobijo en tiendas de campaña diseñadas y gestionadas por nuestro taller de costura en Nicaragua, y fabricadas en Santo Domingo; hacemos un reparto semanal a las familias de un kid con alimentos y enseres de higiene; se instalaron sistemas de agua potable, de prevención de inundaciones y de recogida de basuras, y creamos espacios multiusos en los que los pequeños se reúnen para jugar y aprender con el fin de ir mermando su trauma.
Desde la sede central de nuestra organización en Madrid, desde el comienzo de la campaña, gestionamos y agrupamos donaciones de material de primera necesidad realizadas por grupos empresariales, instituciones públicas, y ciudadanos, para que viajasen a Haití por vía marítima. Conseguimos fletar 150 mil kilos de ayuda humanitaria en dos embarques.