Octubre de 1998, en aquellas fechas
estalla el conflicto de Kosovo, extendiéndose
a toda la zona de los
Balcanes. Se producen las primeras
avalanchas de refugiados albano-kosovares
procedentes de las regiones de
Kosovo limítrofes con Albania y
Macedonia, miles de familias huyen de
la presión bélica de las tropas policiales
serbias y la limpieza étnica de los paramilitares
serbios que asolan las aldeas
kosovares, pobladas mayoritariamente
por la etnia albanesa.
Estas trágicas circunstancias, la proximidad
geográfica y el compartir un mismo origen étnico, hacen que la vecina y hermana Albania
acoja en su territorio a miles de desplazados. Pero las circunstancias políticas y económicas por
las que atraviesa este pequeño país tampoco son las mas adecuadas para recibir a miles de desplazados.
Sin medios, sin infraestructuras, los refugiados son instalados en precarios campos de
refugiados que la ayuda humanitaria internacional se encarga de organizar y mantener.
Infancia sin Fronteras, en la medida de sus posibilidades, ya que comenzaba su andadura como
Organización No Gubernamental (ONG), contribuye a las primeras tareas de ayuda humanitaria con
el desplazamiento a la zona del conflicto de tres cooperantes que, durante quince días, se encargaran
sobre el terreno de organizar el alojamiento de los desplazados en los primeros campos de
refugiados de la ciudad de Skhodër; así como de la compra, entrega y distribución de comida y
útiles de primera necesidad.
A esta acción se destinan los primeros recursos obtenidos, para cubrir las necesidades más inmediatas
de los refugiados kosovares que llegan a la ciudad de Skhodër. Esta acción se realiza en
coordinación con la alcaldía de la ciudad, con la que ya existían buenas relaciones de anteriores
colaboraciones.
Posteriormente, en 1999, cuando el conflicto toma proporciones de catástrofe humanitaria, las necesidades
cambiaron radicalmente, cientos de miles de desplazados se refugiaron en Albania, de modo
que la comunidad internacional tuvo que hacer frente a esta nueva situación.
Nuestra contribución se enmarca en la operación de emergencia “Arco Baleno”, y se concretó en
el envío de más de 200 toneladas de ayuda humanitaria, de las que 140 se llevaron por Infancia sin
Fronteras en un convoy de 12 camiones de gran tonelaje, el mayor convoy que salió de España en
los días del conflicto. Esta ayuda se obtuvo como resultado de una campaña de sensibilización que
Infancia sin Fronteras realiza a lo largo de todo el territorio español.
Actualmente se ha finalizado la reconstrucción de varias escuelas y, en dos de ellas, se está dando
un complemento alimentario a los niños y equipamiento escolar. |